|
Tumbada, aún dormida, o no;
sobre el embozo emerge tu pecho reclamante exigiendo el tañido de mi verso,
una vez más.
Odalisca mil veces retratada,
Placer de mis entretelas,
Efigie sobre la que escanciar
La espuma de mi amor.
Veo tu amanecer somnoliento,
Aturdida por la batalla pasada,
Desperezándose con ojos hambrientos,
Anhelando que vuelva a inspirarme
Sobre tu lienzo de Venus escultural.
Y con afinado sosiego, me asomo
A tu deseo, que es el mío.
|